lunes, 27 de diciembre de 2021

Felices Fiestas y Feliz año 2022

 


 

Desde el páramo de Almazul, nos despedimos de este año 2021.

Esperando afrontar un nuevo año con ilusión y simplemente sobrevivir, que al final es lo importante.

 

La lotería del nº 42126 pasó de largo, así que aplicaremos el dicho del amor y la salud.

Hasta el que me casó, se me casa. Como la salud va cumpliendo años, nos vamos deteriorando con la edad, al final el que permanece es el amor.

En el balcón nos falta el rey, pero no hay luz suficiente, y es muy cara.

Menos mal que la luz del Sol nos dejan estos impecables atardeceres.






Las autoridades nos dicen que tenemos que llevar la mascarilla en el exterior. Se me hace extraño que se haya decretado eso, simplemente con la encuesta de 1000 personas corrientes sin conocimiento alguno en ciencia. Eso nos pasa por no tener conocimiento de a quien votamos.

Quizás hubiera sido mejor que hubiera existido el comité de expertos y ya tendríamos a quien echar la culpa.

Resulta paradójico que en la plaza de un pueblo sin gente, haya un pobre abuelo sentado solo en el banco, con la cabeza gacha, con la mascarilla puesta, y no haya nadie alrededor. La soledad personificada, pero sí, con mascarilla.


Nos vemos al próximo año, y si es en Almazul, muchísimo mejor.


Fuente fotografías. Félix López.


martes, 7 de diciembre de 2021

El amanecer y el ocaso por Almazul.

Son esos días de rutina, de esos que pasan desapercibidos, plácidos y sencillos.

Es un día cualquiera, da igual la estación, pero son los típicos de verano.

Día placentero, cuando se acerca ya el ocaso y vas caminando por el camino. Vas acompañado y teniendo una conversación tranquila, sin miedo a expresarte. Silencios que transmiten asentimientos.

Se oye hasta la naturaleza: una ligera brisa, el olor (sobre todo el olor) de paja, barro y polvo de camino que te envuelve. 

Huele a campo, a flores silvestres por doquier, a tomillo, a romero...es impregante, agradable y gusta.

En el horizonte, el sol se va bajando, el cielo toma color rojizo, y las nubes se van acercando al sol. La temperatura va bajando lentamente, pero ya no importa.

Se escucha a lo lejos a los pajarillos que dicen que se van a dormir. Se palpa y se siente la calma. Nada importa.

Se puede haber visto miles de atardeceres. Sin embargo, este mágico momento te sigue embriagando y fascinando. Continuas andando, pero el destino no importa, lo importante es la compañía y el camino.

Hay gente que recorre miles de kilómetros para ver paisajes únicos y atardereces excepcionales.

No hace falta irse tan lejos; que se vengan a Almazul.

Al final, no era un día sin pena y sin gloria, quizás es que ya se estaba en la misma gloria.