Las campanas que unen Madrid, Perú, Roma y Almazul
La visita del Papa León XIV a España ha dejado estos días imágenes para la historia. Madrid recibió al Santo Padre con la solemnidad propia de las grandes ocasiones y con un sonido que, para muchos pueblos como el nuestro, tiene un significado muy especial: el repique de las campanas.
Cuando el avión del Papa aterrizó en Barajas, las campanas de la Catedral de la Almudena y de otras iglesias madrileñas comenzaron a sonar a júbilo. No era solo un aviso religioso, sino también una forma antigua y profunda de comunicar alegría, esperanza y encuentro. Ese lenguaje de las campanas, tan presente en la memoria de nuestros pueblos, también nos lleva inevitablemente a Almazul.
Fuente: El Mundo
Y es que, en nuestro pueblo, una de nuestras campanas está próxima a cumplir trescientos años. Tres siglos acompañando la vida de los almazuleños: fiestas, duelos, llamadas a misa, celebraciones, avisos y recuerdos. Ahora, al escuchar que Madrid entera hizo sonar sus campanas para recibir al Papa, resulta fácil imaginar ese hilo invisible que une la capital con tantos pequeños pueblos donde la fe y la tradición se han transmitido, muchas veces, precisamente a través de ese sonido.
Fotografía del Papa León XIV (segundo por la izquierda) junto a Emiliano Cisneros (tercero por la izquierda).
Esta visita del Papa León XIV tiene además para Almazul un matiz muy particular por la figura de Monseñor Emiliano Cisneros Martínez, obispo de Chachapoyas, en Perú, desde el año 2002. Emiliano, que salió de Almazul hace ya 57 años rumbo al país americano, continúa a sus 80 años entregado a su misión pastoral. En una conversación reciente, transmitía que se encuentra contento con su labor, a pesar de las dificultades propias de las comunicaciones y los desplazamientos en aquella región peruana.
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Durante su trayectoria en Perú, Emiliano coincidió en varias ocasiones con el actual Papa León XIV, Robert Francis Prevost Martínez, quien también desarrolló allí una parte importante de su vida religiosa. Ambos compartieron misión en tierras peruanas, desde realidades muy distintas: uno nacido en Chicago y otro en Almazul, pero unidos por una misma vocación. Incluso les une una curiosidad familiar: las madres de ambos llevaban el apellido Martínez.
Emiliano recuerda al nuevo Papa como una persona cercana, sencilla y accesible, con quien pudo conversar en distintos encuentros. Por eso, la visita de León XIV a Madrid no se vive en Almazul como una noticia lejana. De algún modo, también nos toca de cerca.
Entre las campanas de Madrid, la campana casi tricentenaria de Almazul y el recuerdo de Monseñor Emiliano en Perú, se dibuja una misma historia: la de un pueblo pequeño que, sin hacer ruido, también forma parte de los grandes acontecimientos de la Iglesia. Hablaremos pronto de ella.

