El pasado 28 de marzo de 2026 ha tenido lugar un acontecimiento poco habitual en Europa: la visita del papa León XIV al Principado de Mónaco. Un viaje breve en el tiempo, pero importante desde el punto de vista histórico y simbólico.
El viaje apenas duró unas horas, pero ha pasado a la historia porque hacía casi cinco siglos que un papa no visitaba Mónaco. La última vez fue en el año 1538, por lo que la presencia de León XIV en el pequeño principado mediterráneo ha sido considerada un hecho histórico, tanto para la Iglesia como para el propio país.
Durante la visita, estuvo con él un conocido almazuleño. Ser trata de Ben, nieto de Emiliana y Pepe, e hijo de Sophie y Eric, muy conocidos en Almazul. Pudo estar Ben con el Papa y dar unas pequeñas palabras.
León XIV también estuvo muchos años en Perú (de ahí que domine muy bien el español), donde también coincidió varias veces con el almazuleño y Obispo Emiliano Cisneros.
El papa fue recibido por el príncipe Alberto II y por las autoridades del Principado, y durante la jornada visitó la catedral, la iglesia de Sainte-Dévote y celebró una misa en el estadio Louis II ante miles de fieles. Aunque se trató de una visita muy corta, el protocolo fue el de una gran ocasión.
Este viaje ha sido además el primer viaje apostólico de 2026 y el segundo viaje desde que comenzó su pontificado, lo que demuestra que el nuevo papa parece querer marcar desde el principio una línea de viajes con bastante contenido simbólico.
Y precisamente el simbolismo ha sido la clave del viaje. Mónaco es uno de los países más ricos del mundo y, en sus discursos, León XIV habló de la responsabilidad de las naciones con mayor riqueza, de la desigualdad entre países, de la necesidad de trabajar por la paz y de evitar lo que él llamó la “idolatría del dinero y del poder”. Es decir, utilizó un escenario muy concreto para lanzar un mensaje que en realidad iba dirigido a todo el mundo.
También hay que recordar que Mónaco es uno de los pocos Estados donde el catolicismo es religión oficial, lo que explica en parte la importancia que el Vaticano ha dado a esta visita.



































