Tenemos hoy la triste noticia del fallecimiento de la tía Albina, viuda de Agustín López Garcés. Un abrazo afectuoso a sus familiares y amigos de Almazul. DEP
Almazul
lunes, 27 de julio de 2026
miércoles, 22 de julio de 2026
Cuota de la Asociación de Almazul
Se informa a todos los socios, vecinos y amigos de Almazul de que la cuota de la Asociación queda establecida en 20 euros.
La colaboración de todos es muy importante. Participar en la Asociación no consiste únicamente en abonar una cuota, sino en contribuir a que se puedan organizar actividades, mantener nuestras tradiciones, apoyar las fiestas y llevar a cabo pequeñas mejoras que beneficien al pueblo.
Almazul es un pueblo pequeño y, precisamente por eso, la participación de cada persona cuenta. Cuantos más seamos y más unidos trabajemos, más posibilidades tendremos de conseguir cosas buenas para nuestro pueblo y de mantenerlo vivo durante todo el año.
Desde la Asociación se anima a todos los vecinos, hijos del pueblo y personas vinculadas con Almazul a colaborar.
Cuota anual: 20 euros.
Entre todos podemos seguir haciendo de Almazul un pueblo mejor.
domingo, 19 de julio de 2026
Cuando el campo nos enseña a cosechar el mañana, una metáfora del Fútbol del Mundial con España
A pocas horas de la final del Mundial de Fútbol en el España - Argentina, en nuestro pueblo sabemos bien lo que significa labrar la tierra: un trabajo silencioso que no entiende de individualismos, sino de arrimar el hombro, mirar al cielo y confiar en las manos del vecino cuando las fuerzas flaquean.
Esa misma esencia es la que mantiene en vilo a todo el país ante el próximo partido de fútbol entre las selecciones de España y Argentina. Más allá de la pasión por el balón, lo que verdaderamente conmueve al ver al equipo español sobre el césped es esa ilusión compartida. Juegan sin buscar el brillo de un solo nombre; corren, defienden y avanzan como un engranaje perfecto donde el éxito del compañero es el triunfo de todos. Ojalá esa entrega, ese orgullo de pertenencia y esa capacidad infinita para trabajar en equipo impregnaran cada rincón de nuestra sociedad cotidiana. Qué hermosa lección de generosidad nos dan cuando deciden sudar la camiseta unidos por una meta común.
Una vez dijo Otto von Bismarck (Ex Canciller del Reich Alemán), "La nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo ". Así somos de increíbles los españoles.
Y hacia el palco, las miradas también se posarán inevitablemente en las tribunas del estadio, un palco singular donde se espera la presencia de líderes globales de la talla de Donald Trump, al lado de Milei y Pedro Sánchez.
Verlos allí, compartiendo el mismo espacio que genera el deporte, nos hace reflexionar sobre la gran responsabilidad que descansa en sus manos.
En un mundo sediento de entendimiento, el verdadero partido que la sociedad necesita que jueguen no se disputa con un balón, sino con la voluntad política.
Qué gran noticia sería que, contagiados por el espíritu cooperativo que se respira abajo en el césped, estos dirigentes aprovecharan la ocasión para tejer puentes reales. El clamor de la gente común, tanto en las grandes capitales como en los pueblos pequeños como el nuestro, es el mismo: que se dejen a un lado las diferencias estériles y se dediquen por entero a forjar acuerdos sólidos, a trabajar con rectitud por el bienestar de su sociedad y a construir un futuro más pacífico para el mundo entero.
La fecha del encuentro se acerca y los corazones laten con fuerza. Que ruede la pelota, sí, pero que también ruede el ejemplo. Que la ilusión de luchar juntos nos guíe dentro y fuera del estadio, recordándonos que las mejores cosechas de la vida solo se consiguen cuando se trabaja en equipo.
Yo soy de Almazul, Almazul, yo soy español, español. Somos increíbles.
viernes, 10 de julio de 2026
Almazul cambiará los contadores de agua convencionales por contadores digitales
viernes, 3 de julio de 2026
Empieza la cosecha en Almazul
Ya han empezado esta semana las primeras labores de cosecha por los campos de Almazul.
Poco a poco, las máquinas cosechadoras van entrando en las parcelas, levantando el polvo propio de estas fechas y dejando atrás los rastrojos que anuncian que el verano ya está metido de lleno en la estepa soriana.
Es una de esas imágenes que se repiten todos los años, pero que nunca son iguales. La cebada ya ha tomado ese color dorado que avisa al agricultor de que no conviene esperar mucho más, y el trigo, algo más tardío según las zonas, también va pidiendo paso.
Las tareas agrícolas se intensifican estos días. Las cosechadoras trabajan cuando el tiempo lo permite, los remolques van y vienen por los caminos, los tractores levantan la nube de tamo, y en las eras y naves se empieza a hablar de kilos, humedad, peso específico y precio.
También las aves que han vivido durante semanas entre la mies buscan ahora nuevo cobijo. Perdices, codornices, alondras y otros animales de la estepa ven cómo cambia el paisaje en cuestión de horas. Donde ayer había espigas altas, hoy queda el rastrojo bajo y amarillo.
La campaña de este año llega con sentimientos mezclados.
Al principio de la primavera se hablaba de una cosecha buena para Soria, aunque no tan extraordinaria como la del año pasado. Las lluvias de otoño e invierno habían dado esperanza y el cereal presentaba buen aspecto en muchas zonas. Sin embargo, el calor de mayo y junio, unido a la falta de agua en momentos importantes del granado, ha recortado bastante las expectativas.
En la provincia de Soria se llegó a hablar de previsiones cercanas a los 3.000 kilos por hectárea en trigo y unos 2.900 kilos por hectárea.
Queda por delante saber si la cosecha será de las que se recuerdan con alegría o de las que se despachan con un “para lo que pintaba, bastante ha sido”. En Almazul, como en tantos pueblos de Soria, el campo sigue marcando el calendario aunque cada vez haya menos manos dedicadas a él. Cuando empiezan las cosechadoras, se nota que el pueblo entra en otro tiempo: el del verano verdadero, el de los caminos blancos de polvo, las tardes largas, las naves abiertas y la conversación inevitable sobre si este año el trigo y la cebada han cumplido o se han quedado a medias.








