Si las piedras hablaran, seguramente tendrían mucho que contar. Pero en Almazul, además de las piedras, también hablan las campanas.
Este año se cumplen nada menos que 300 años de una de las campanas de nuestra iglesia, una pieza que ha acompañado la vida del pueblo desde el año 1726, cuando fue fundida, en pleno reinado de Felipe V. Tres siglos después sigue formando parte del patrimonio de Almazul y continúa siendo uno de esos elementos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que han marcado el ritmo de la vida de generaciones enteras de vecinos. Se agradece a Pepe que me recordara del aniversario de la Campana llamada Jesús, María y José.
Durante estos trescientos años esa campana ha sonado para anunciar misas, fiestas patronales, bautizos, bodas y funerales. También ha avisado de incendios, tormentas o acontecimientos importantes cuando las comunicaciones dependían únicamente del sonido que llegaba desde el campanario.
Según la información recogida por los especialistas de Campaners, la campana conserva una interesante inscripción histórica que permite conocer su antigüedad y origen, formando parte del conjunto campanero de la iglesia de Almazul.
Resulta curioso pensar que cuando esta campana comenzó a sonar, España todavía estaba saliendo de la Guerra de Sucesión, no existían los ferrocarriles, faltaban más de cien años para la llegada de la fotografía y más de doscientos para que apareciera la electricidad en nuestros pueblos. Sin embargo, aquella voz de bronce que escucharon nuestros antepasados sigue siendo prácticamente la misma que podemos escuchar hoy.
Los campanarios no son únicamente una parte más del paisaje. Constituyen uno de los elementos más característicos de los pueblos de Castilla y representan una auténtica memoria sonora colectiva. Cada toque tenía un significado concreto y los vecinos sabían interpretar perfectamente qué estaba ocurriendo simplemente escuchando las campanas.
https://campaners.com/php/campana1.php?numer=8240
En una época en la que muchas cosas cambian con rapidez, resulta llamativo que una campana fundida hace tres siglos continúe formando parte de la identidad de Almazul. Quizá por eso este aniversario merece ser recordado. Porque no todos los días se celebra el tercer centenario de uno de los vecinos más antiguos del pueblo.
Trescientos años después, la campana sigue ahí arriba, observando silenciosamente cómo pasan las generaciones, las estaciones y la historia de Almazul.





















































