Enhorabuena a España
Almazul
domingo, 19 de julio de 2026
Cuando el campo nos enseña a cosechar el mañana, una metáfora del Fútbol del Mundial con España
A pocas horas de la final del Mundial de Fútbol en el España - Argentina, en nuestro pueblo sabemos bien lo que significa labrar la tierra: un trabajo silencioso que no entiende de individualismos, sino de arrimar el hombro, mirar al cielo y confiar en las manos del vecino cuando las fuerzas flaquean.
Esa misma esencia es la que mantiene en vilo a todo el país ante el próximo partido de fútbol entre las selecciones de España y Argentina. Más allá de la pasión por el balón, lo que verdaderamente conmueve al ver al equipo español sobre el césped es esa ilusión compartida. Juegan sin buscar el brillo de un solo nombre; corren, defienden y avanzan como un engranaje perfecto donde el éxito del compañero es el triunfo de todos. Ojalá esa entrega, ese orgullo de pertenencia y esa capacidad infinita para trabajar en equipo impregnaran cada rincón de nuestra sociedad cotidiana. Qué hermosa lección de generosidad nos dan cuando deciden sudar la camiseta unidos por una meta común.
Una vez dijo Otto von Bismarck (Ex Canciller del Reich Alemán), "La nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo ". Así somos de increíbles los españoles.
Y hacia el palco, las miradas también se posarán inevitablemente en las tribunas del estadio, un palco singular donde se espera la presencia de líderes globales de la talla de Donald Trump, al lado de Milei y Pedro Sánchez.
Verlos allí, compartiendo el mismo espacio que genera el deporte, nos hace reflexionar sobre la gran responsabilidad que descansa en sus manos.
En un mundo sediento de entendimiento, el verdadero partido que la sociedad necesita que jueguen no se disputa con un balón, sino con la voluntad política.
Qué gran noticia sería que, contagiados por el espíritu cooperativo que se respira abajo en el césped, estos dirigentes aprovecharan la ocasión para tejer puentes reales. El clamor de la gente común, tanto en las grandes capitales como en los pueblos pequeños como el nuestro, es el mismo: que se dejen a un lado las diferencias estériles y se dediquen por entero a forjar acuerdos sólidos, a trabajar con rectitud por el bienestar de su sociedad y a construir un futuro más pacífico para el mundo entero.
La fecha del encuentro se acerca y los corazones laten con fuerza. Que ruede la pelota, sí, pero que también ruede el ejemplo. Que la ilusión de luchar juntos nos guíe dentro y fuera del estadio, recordándonos que las mejores cosechas de la vida solo se consiguen cuando se trabaja en equipo.
Yo soy de Almazul, Almazul, yo soy español, español. Somos increíbles.
viernes, 10 de julio de 2026
Almazul cambiará los contadores de agua convencionales por contadores digitales
viernes, 3 de julio de 2026
Empieza la cosecha en Almazul
Ya han empezado esta semana las primeras labores de cosecha por los campos de Almazul.
Poco a poco, las máquinas cosechadoras van entrando en las parcelas, levantando el polvo propio de estas fechas y dejando atrás los rastrojos que anuncian que el verano ya está metido de lleno en la estepa soriana.
Es una de esas imágenes que se repiten todos los años, pero que nunca son iguales. La cebada ya ha tomado ese color dorado que avisa al agricultor de que no conviene esperar mucho más, y el trigo, algo más tardío según las zonas, también va pidiendo paso.
Las tareas agrícolas se intensifican estos días. Las cosechadoras trabajan cuando el tiempo lo permite, los remolques van y vienen por los caminos, los tractores levantan la nube de tamo, y en las eras y naves se empieza a hablar de kilos, humedad, peso específico y precio.
También las aves que han vivido durante semanas entre la mies buscan ahora nuevo cobijo. Perdices, codornices, alondras y otros animales de la estepa ven cómo cambia el paisaje en cuestión de horas. Donde ayer había espigas altas, hoy queda el rastrojo bajo y amarillo.
La campaña de este año llega con sentimientos mezclados.
Al principio de la primavera se hablaba de una cosecha buena para Soria, aunque no tan extraordinaria como la del año pasado. Las lluvias de otoño e invierno habían dado esperanza y el cereal presentaba buen aspecto en muchas zonas. Sin embargo, el calor de mayo y junio, unido a la falta de agua en momentos importantes del granado, ha recortado bastante las expectativas.
En la provincia de Soria se llegó a hablar de previsiones cercanas a los 3.000 kilos por hectárea en trigo y unos 2.900 kilos por hectárea.
Queda por delante saber si la cosecha será de las que se recuerdan con alegría o de las que se despachan con un “para lo que pintaba, bastante ha sido”. En Almazul, como en tantos pueblos de Soria, el campo sigue marcando el calendario aunque cada vez haya menos manos dedicadas a él. Cuando empiezan las cosechadoras, se nota que el pueblo entra en otro tiempo: el del verano verdadero, el de los caminos blancos de polvo, las tardes largas, las naves abiertas y la conversación inevitable sobre si este año el trigo y la cebada han cumplido o se han quedado a medias.
domingo, 21 de junio de 2026
100 AÑOS de la Fuente de la Plaza Mayor
Nuestro almazuleño Pepe, desde Córdoba, nos escribe esto en la conmemoración de la inauguración de la Fuente de la Plaza:
Uno de sus lugares emblemáticos, y del que Almazul puede presumir con orgullo, es su fuente, tanto por el lugar que ocupa, como por su encanto y, por supuesto, por el abundante caudal que arrojan sus once caños. Ninguna fuente de los pueblos de alrededor se atrevería a rivalizar con ella. En otros tiempos todas las familias debían acudir allí necesariamente con sus botijos, cántaros o cubos.
Además, en la fuente y sus inmediaciones concurrían tertulianos desocupados que, sin más pretensión que pasar el tiempo, se concitaban para hablar, en distendida conversación, de lo trascendente y de lo insustancial, del tiempo, de la cosecha pasada y de la que estaba por llegar, de los chismes y habladurías que circulaban por el pueblo y de otros dimes y diretes.
Hoy la fuente ha perdido el protagonismo de antaño, si bien mantiene el encanto de siempre. Desconocemos cómo era antes, pero su aspecto actual, aunque con mínimos retoques posteriores, data del año 1926.
El domingo, 27 de junio de ese año, tuvo lugar su inauguración, junto con el abrevadero y el lavadero, que resultó bastante más higiénico que el que anteriormente existía; estos dos últimos han permanecido hasta hace unas décadas.
El acto inaugural resultó simpático. Predominó la alegría del vecindario y el entusiasmo de la juventud. Las muchachas entonaron algunas canciones preparadas para la ocasión; muy pocos vecinos se perdieron ese momento. Hubo banquete de autoridades locales, en el que se departió en ambiente relajado y festivo, mostrando así su agradecimiento a los artífices de la fuente, los constructores Manuel Álvarez, Lucio Bodega y Celestino, de Serón.
Aparte de «El avisador numantino», otro periódico de la provincia, el «Noticiero de Soria», también se hizo eco de esta inauguración y calificó la obra «de gran importancia y trascendencia» para, según sus palabras, «este simpático pueblo».
En los años sesenta del siglo pasado fueron colocadas modernas fuentes en lugares estratégicos del pueblo. Es decir, se acercó el agua a las casas y muchas personas dejaron de bajar a la plaza en busca del líquido elemento. Estas fuentes intrusas, artificiales, dotadas de un único grifo, se surtían de la gran fuente de siempre, que, de alguna manera, ya empezó a sentirse sola.
Pocos años después, el agua que se había acercado a las casas acabó por introducirse en ellas. Todos acogieron con regocijo esa gran novedad: ¡Tenían agua corriente! En consecuencia, quedaron arrinconados los cubos, cántaros y botijos. Ya no hacían falta porque el agua llegaba sola. Fue entonces cuando aparecieron los cuartos de baño, las lavadoras… Y aquellas fuentes modernas, usurpadoras y foráneas, serían arrancadas de las paredes en que las colocaron y desaparecieron, cayendo en el olvido. Apenas tuvieron tiempo para quedar en la memoria de los almazuleños.
Definitivamente, la vieja fuente se sintió casi inútil, sola y abandonada. Hasta dejaron de acercarse los antiguos contertulios. Aunque sola en su soledad, hoy sigue manteniendo su monótona sinfonía de agua y guardando su sempiterno secreto: nadie en Almazul sabe de dónde viene el agua que mana su fuente.
Muchas gracias Pepe por tu aportación.
Expongo la noticia donde apareció
Para facilitar la lectura de la reseña, la transcribo al blog
Fuente: Biblioteca Nacional de Madrid.
Voy a transcribir la noticia del periódico para aquellos que ya les cueste leer la letra pequeña.
"Mejoras en Almazul.—Con gran solemnidad, se celebró en Almazul el pasado día 27, la inauguración
de una hermosa fuente abrevadero y un higiénico lavadero, resultando un acto simpático en el que
predominó la alegría del vecindario y entusiasmo de la juventud.
Hubo banquete de autoridades locales, canciones alusivas al acto por parte de las jóvenes y se dio un
voto de gracias para los constructores señores Manuel Álvarez, Lucio Bodega y Celestino, de Serón.
Cordialmente felicitamos al pueblo de Almazul por tan importante mejora. "
Postdata. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los trabajadores de la Biblioteca Nacional de Madrid, por la labor tan silenciosa (nunca mejor dicho, se escuchaba el silencio), constante y valiosa que realizan cada día. Gracias a su esfuerzo, documentos, periódicos y testimonios del pasado siguen estando vivos y al alcance de quienes buscamos conocer y conservar nuestra memoria. Su trato hacia mi persona ha sido formidable. Merece una visita, en Paseo de Recoletos, 20-22, Madrid.
domingo, 14 de junio de 2026
300 años escuchando los tañidos de la campana de la iglesia de Almazul
Si las piedras hablaran, seguramente tendrían mucho que contar. Pero en Almazul, además de las piedras, también hablan las campanas.
Este año se cumplen nada menos que 300 años de una de las campanas de nuestra iglesia, una pieza que ha acompañado la vida del pueblo desde el año 1726, cuando fue fundida, en pleno reinado de Felipe V. Tres siglos después sigue formando parte del patrimonio de Almazul y continúa siendo uno de esos elementos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que han marcado el ritmo de la vida de generaciones enteras de vecinos. Se agradece a Pepe que me recordara del aniversario de la Campana llamada Jesús, María y José.
Durante estos trescientos años esa campana ha sonado para anunciar misas, fiestas patronales, bautizos, bodas y funerales. También ha avisado de incendios, tormentas o acontecimientos importantes cuando las comunicaciones dependían únicamente del sonido que llegaba desde el campanario.
Según la información recogida por los especialistas de Campaners, la campana conserva una interesante inscripción histórica que permite conocer su antigüedad y origen, formando parte del conjunto campanero de la iglesia de Almazul.
Resulta curioso pensar que cuando esta campana comenzó a sonar, España todavía estaba saliendo de la Guerra de Sucesión, no existían los ferrocarriles, faltaban más de cien años para la llegada de la fotografía y más de doscientos para que apareciera la electricidad en nuestros pueblos. Sin embargo, aquella voz de bronce que escucharon nuestros antepasados sigue siendo prácticamente la misma que podemos escuchar hoy.
Los campanarios no son únicamente una parte más del paisaje. Constituyen uno de los elementos más característicos de los pueblos de Castilla y representan una auténtica memoria sonora colectiva. Cada toque tenía un significado concreto y los vecinos sabían interpretar perfectamente qué estaba ocurriendo simplemente escuchando las campanas.
https://campaners.com/php/campana1.php?numer=8240
En una época en la que muchas cosas cambian con rapidez, resulta llamativo que una campana fundida hace tres siglos continúe formando parte de la identidad de Almazul. Quizá por eso este aniversario merece ser recordado. Porque no todos los días se celebra el tercer centenario de uno de los vecinos más antiguos del pueblo.
Trescientos años después, la campana sigue ahí arriba, observando silenciosamente cómo pasan las generaciones, las estaciones y la historia de Almazul.
Fuente: https://campaners.com/










