domingo, 14 de junio de 2026

300 años escuchando los tañidos de la campana de la iglesia de Almazul

 

Si las piedras hablaran, seguramente tendrían mucho que contar. Pero en Almazul, además de las piedras, también hablan las campanas.

Este año se cumplen nada menos que 300 años de una de las campanas de nuestra iglesia, una pieza que ha acompañado la vida del pueblo desde el año 1726, cuando fue fundida, en pleno reinado de Felipe V. Tres siglos después sigue formando parte del patrimonio de Almazul y continúa siendo uno de esos elementos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que han marcado el ritmo de la vida de generaciones enteras de vecinos. Se agradece a Pepe que me recordara del aniversario de la Campana llamada Jesús, María y José.

Enlace a la noticia 

Durante estos trescientos años esa campana ha sonado para anunciar misas, fiestas patronales, bautizos, bodas y funerales. También ha avisado de incendios, tormentas o acontecimientos importantes cuando las comunicaciones dependían únicamente del sonido que llegaba desde el campanario.

Según la información recogida por los especialistas de Campaners, la campana conserva una interesante inscripción histórica que permite conocer su antigüedad y origen, formando parte del conjunto campanero de la iglesia de Almazul.

https://campaners.com/

Resulta curioso pensar que cuando esta campana comenzó a sonar, España todavía estaba saliendo de la Guerra de Sucesión, no existían los ferrocarriles, faltaban más de cien años para la llegada de la fotografía y más de doscientos para que apareciera la electricidad en nuestros pueblos. Sin embargo, aquella voz de bronce que escucharon nuestros antepasados sigue siendo prácticamente la misma que podemos escuchar hoy.

Los campanarios no son únicamente una parte más del paisaje. Constituyen uno de los elementos más característicos de los pueblos de Castilla y representan una auténtica memoria sonora colectiva. Cada toque tenía un significado concreto y los vecinos sabían interpretar perfectamente qué estaba ocurriendo simplemente escuchando las campanas.

https://campaners.com/php/campana1.php?numer=8240

En una época en la que muchas cosas cambian con rapidez, resulta llamativo que una campana fundida hace tres siglos continúe formando parte de la identidad de Almazul. Quizá por eso este aniversario merece ser recordado. Porque no todos los días se celebra el tercer centenario de uno de los vecinos más antiguos del pueblo.

Trescientos años después, la campana sigue ahí arriba, observando silenciosamente cómo pasan las generaciones, las estaciones y la historia de Almazul.


                                                            Fuente: https://campaners.com/

lunes, 8 de junio de 2026

Visita del Papa León XIV a España

 Las campanas que unen Madrid, Perú, Roma y Almazul

La visita del Papa León XIV a España ha dejado estos días imágenes para la historia. Madrid recibió al Santo Padre con la solemnidad propia de las grandes ocasiones y con un sonido que, para muchos pueblos como el nuestro, tiene un significado muy especial: el repique de las campanas.

Cuando el avión del Papa aterrizó en Barajas, las campanas de la Catedral de la Almudena y de otras iglesias madrileñas comenzaron a sonar a júbilo. No era solo un aviso religioso, sino también una forma antigua y profunda de comunicar alegría, esperanza y encuentro. Ese lenguaje de las campanas, tan presente en la memoria de nuestros pueblos, también nos lleva inevitablemente a Almazul.

 

                                                Fuente: El Mundo
 

 

Y es que, en nuestro pueblo, una de nuestras campanas está próxima a cumplir trescientos años. Tres siglos acompañando la vida de los almazuleños: fiestas, duelos, llamadas a misa, celebraciones, avisos y recuerdos. Ahora, al escuchar que Madrid entera hizo sonar sus campanas para recibir al Papa, resulta fácil imaginar ese hilo invisible que une la capital con tantos pequeños pueblos donde la fe y la tradición se han transmitido, muchas veces, precisamente a través de ese sonido.

 

 

Fotografía del Papa León XIV (segundo por la izquierda) junto a Emiliano Cisneros (tercero por la izquierda).

 

Esta visita del Papa León XIV tiene además para Almazul un matiz muy particular por la figura de Monseñor Emiliano Cisneros Martínez, obispo de Chachapoyas, en Perú, desde el año 2002. Emiliano, que salió de Almazul hace ya 57 años rumbo al país americano, continúa a sus 80 años entregado a su misión pastoral. En una conversación reciente, transmitía que se encuentra contento con su labor, a pesar de las dificultades propias de las comunicaciones y los desplazamientos en aquella región peruana.

 

https://almazul-soria.blogspot.com/2025/05/monsenor-emiliano-cisneros-de-almazul.html 

 

Durante su trayectoria en Perú, Emiliano coincidió en varias ocasiones con el actual Papa León XIV, Robert Francis Prevost Martínez, quien también desarrolló allí una parte importante de su vida religiosa. Ambos compartieron misión en tierras peruanas, desde realidades muy distintas: uno nacido en Chicago y otro en Almazul, pero unidos por una misma vocación. Incluso les une una curiosidad familiar: las madres de ambos llevaban el apellido Martínez.

https://www.desdesoria.es/

 

Emiliano recuerda al nuevo Papa como una persona cercana, sencilla y accesible, con quien pudo conversar en distintos encuentros. Por eso, la visita de León XIV a Madrid no se vive en Almazul como una noticia lejana. De algún modo, también nos toca de cerca.

Entre las campanas de Madrid, la campana casi tricentenaria de Almazul y el recuerdo de Monseñor Emiliano en Perú, se dibuja una misma historia: la de un pueblo pequeño que, sin hacer ruido, también forma parte de los grandes acontecimientos de la Iglesia. Hablaremos pronto de ella.