A lo largo de las últimas y sucesivas borrascas en Almazul han caído otros 30 litros de agua.
Todo hay que decir que ha caído con suavidad y sin provocar daños.
El trigo se asoma del suelo tímidamente, convirtiendo el paisaje en un contraste de colores entre el marrón y el verde.
Algunas parcelas, después de tantas lluvias, contienen charcas grandes y bastante barro en otras.
Esto puede provocar que no se pueda echar la urea correspondiente para darle fortaleza al cereal en su crecimiento.
Pero también la tecnología ayuda al agricultor. Ya hay varias empresas que con drones pueden volar por el aire con varios kilos de urea. Y así la pueden echar en parcelas y además con una gran precisión, e incluso dosificar la dosis exacta en función del terreno, optimizando el rendimiento al máximo.
Se presenta un año complicado al estar tan embarrado el terreno. Esto puede provocar atascos de la maquinaria tan pesada que se introduce en las parcelas.
La fuente de la plaza del pueblo, sigue rebosando agua, pero sin salir por encima.


